Hace tiempo que tengo un poco abandonado esto, y a la vez que tengo post pendientes por publicar y que algún día llegarán. Este verano empecé ya un post sobre la relación calidad precio en restauración, ya hice uno sobre hostelería, ahora tocan los restaurantes, que también tienen sus cosas pendientes. Pero tras el viaje de este fin de semana, tengo la necesidad de compartir una experiencia en un restaurante.
De entrada tengo que decir que no me he trabajado nunca como camarera puesto que doy más que por hecho que no sería precisamente una buena camarera, duraría dos días vamos. Pero precisamente porque pienso que hay que ser bueno para este tipo de trabajos, por lo que en el caso en concreto que os voy a comentar, me doy el gustazo de poder hacerlo, y también criticarles.
En junio estuve comiendo con mi padre (celebración de mi cumpleaños) en un restaurante en Platja D’Aro, el servicio fue bueno, pero la comida, siento la expresión pero fue una mierda. Al menos con la presentación lo “tapaban un poco”. De precio genial, pero si el precio no viene asociado con buena comida -para mi buena es el equivalente a casera, no estrellas michelín-, comimos paella, el arroz estaba reseco por ejemplo. Pero oye, en comparación con este fin de semana, me encanta aquel restaurante de Platja D’Aro.
Estuve este fin de semana en Extremadura, en plan viaje express, literalmente: viernes Trujillo, sábado Mérida y Cáceres, domingo Guadalupe y Oropesa de Toledo (más volver a Valencia de noche con el coche… no hace falta mencionar mi estado de agujetas y cansancio actual, conducí yo todo el viaje!)
La cuestión, el sábado en Mérida recibimos un ataque masivo de “relaciones públicas” de restaurantes con papelitos de publicidad con sus menús y charlas a 100 palabras minuto sobre lo bueno que era el restaurante. Al final quien más nos convenció fue el chico del Restaurante Mesón Museo del Jamón (digo el nombre para que se sepa cual es el peor restaurante de España).
Que majo era el chico, además no paraba de decir: si entráis en google y nos buscáis veréis muchas opiniones super positivas nuestras, y si quedáis contentos por favor entrar y comentar. Esto nos llamó la atención por aquello de: publicidad más 2.0, queríamos probarlo. Pronto estará una opinión mía por supuesto.
Llegamos al restaurante y (tampoco voy a contar con todos detalles pero os haré un resumen): nos sientan en una mesa, lo típico “¿qué queréis para beber?”, nos sirven el agua (somos muy sanos) y el típico comentario de, en seguida vendrá mi compañero para tomaros nota (nosotros, que ya sabíamos que pedir fuimos a pedir pero el camarero salió corriendo).
Vale, eran y 6 minutos, a y 25 seguíamos esperando, con el agua y pan servidos y esperando que nos tomaran nota. Justo al lado nuestro llegó una mesa después nuestro y llamaron al camarero para que tomara nota ya mosqueados, a lo que yo añadí que ya puestos, nos cogieran nota a nosotros también que llevábamos más tiempo esperando. La respuesta del camarero fue, con malos modos “niña mira todo lo que tengo que hacer”, y se fue sin pedir nota. Niña?
Al rato vinieron a pedir nota, y salieron corriendo. 5 minutos después nos sirven.
En 5 minutos hemos acabado el mini plato, otros 25 minutos esperando el segundo plato. De tras nuestro una mesa le dicen directamente que se van, que llevan una hora y solo se les ha servido el primer plato. El camarero con malos modos les contestó que y ellos qué hacían con sus segundos platos.
Volviendo atrás, llegan nuestros segundos platos. Iba yo con mi mejor amigo, su plato: lomo queso patatas fritas, CONGELADO. Mi plato Merluza con ensalada, MALO, y cuando digo malo, implica que la ensalada estaba pasada, vamos que el maiz no estaba para comer de ninguno de los modos.
Como por allí no pasaba ningún camarero, me comí la merluza y dejé la ensalada, después de 1 hora teníamos hambre!! es eso o otra hora, y durante llamo al camarero que le estaban llamando de otra mesa (la de los segundos platos del párrafo anterior). El camarero si si, ahora voy. 10 minutos (de reloj, bueno móvil) después aun estaba yo esperando que viniera el camarero para decirle que estaba eso malo y me los veo a los dos camareros de la terraza en la puerta del restaurante hablando. Cuando consigo que vinieran, le pido que tome la nota de los postres y le comento que esta ensalada está mala. Su respuesta “pues haberlo dicho para que te cambie el plato”-con malas formas-. Eso después de 10 minutos desde que le había llamado y otros 5 minutos que no existía nadie en la terraza.
Lo peor de todo, que TODOS los clientes que estábamos en la terraza nos estábamos quejando y los camareros iban como si nada.
Y digo yo, a parte de las formas de tratar al cliente, si no dan a basto en un restaurante -que supongo es lo que pasaba-, hay formas de adelantarse y evitar las quejas de los clientes.
1º En lugar de tardar 20 minutos (de reloj) en coger la comanda, cógela nada más llegar, y tarda los 20 minutos en servir y no en coger comanda. La diferencia es grande, desde el momento en que coges la comanda hasta que las sirves, si solo pasan 5 minutos es obvio que estás recalentando la comida, el cliente quedará más contento si pasan 20 minutos de comanda a servicio, que de sentarte a comanda.
2º Aprovecha que vienes a servir unos platos, recoge los platos de la mesa de al lado y les comentas rápidamente “enseguida les traemos los segundos platos”, aunque sea mentira, pero al menos les dices que te acuerdas de su existencia.
3º Ante un plato como una ensalada que se sirve malo, el cliente no debe decirlo al camarero para que éste conteste mal y diga que le sirven otro, no quiero otro plato de ese restaurante, quiero que me pidas como mínimo disculpas.
4º Después de quejarnos tanto, que nos traigan los postres junto a la cuenta solamente a nuestra mesa y no al resto, queda fatal.
El resultado: desde el restaurante publiqué en foursquare mi opinión del restaurante en inglés y español, negativa por supuesto, y ahora tendrán varios comentarios online. A parte de que nadie de los que estábamos en ese restaurante volveremos a ir.
Sin olvidar por supuesto de la imagen que nos llevamos de la restauración de Mérida. Qué pena que en un país como España, con turismo como uno de los principales sectores de empleo, tengamos que tener este servicio tan pésimo.
Resumiendo: la próxima vez que vaya a Mérida primero busco un McDonals, 100 montaditos o Telepizza que al menos sé que me sirven rápido y es más barato. Relación calidad precio: barato-rápido-y a mi gusto.
“Con un buen servicio tienes la mitad de la guerra ganada” – Gaby Castellanos, Streaming Inovación a la comunicación 2.0
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